sábado, 23 de abril de 2016
El miedo, ese sentimiento con el que aprendimos a vivir desde pequeños,
Quién no ha sentido miedo en su vida? creo, sin temor a equivocarme, que sentimos miedo a todo, aunque dirán que exagero, pero veamos solo una pequeña lista de nuestros miedos.
Desde pequeños sentimos miedo a dormir con la luz apagada, miedo a que mamá o papá no vuelvan pronto del trabajo, o quizá no vuelvan.
Y que me dicen del miedo a ir por primera vez a la escuela, sin desligarlo del miedo a que nunca lleguen a recogernos. Literalmente contamos las horas para ello...comemos ansias.
Dejamos de lado poco a poco nuestra niñez y nos remontamos a nuestra adolescencia y juventud.¿Recuerdan el miedo a perder al 'primer gran amor'?, o el miedo a no ingresar a la universidad, a jalar en los estudios, o que me dicen del miedo a la 'trica'.
Y para los padres, el miedo a no ser un 'buen padre', valgan redundancias, el miedo al primer baño del bebé, las primeras vacunas, la odiosa primera fiebre. y el miedo, el enorme miedo de desligarnos de los chicos, de algún día tener que quedarnos solos de nuevo. solos como cuando papá o mamá apagaban las luces del dormitorio y para calmarnos nos daban el beso de las buenas noches.
En conclusión: pienso que solo hay dos maneras de vencer los miedos que ineludiblemente vivirán con nosotros para siempre, la primera : aprender a vivir con ellos, aceptando que son parte de nuestra psiquis, de nuestras emociones, creadas o implantadas en nosotros. Y lo segundo: negarlas, negarlas siempre, y fingir que nada pasa, que el miedo se acabá o que nunca existió. negarlo, aunque sintamos esa piedra en el zapato, ese nudo en la garganta o ese frìo en el cuerpo que muchas veces nos paraliza.
hasta la próxima.
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